Publicado 8 agosto 2007

Firma Invitada:Bibliomulas: Lo “real maravilloso” tecnológico

Por: Zobeida Ramirez

Soy una persona de pueblo, específicamente de Fantino, La Piña, un Municipio de la Provincia Sánchez Ramírez, en República Dominicana. Por tanto estoy acostumbrada a ver las mulas y los burros cargando plátanos, yuca, frutas, agua y gente de un lugar a otro. Pero ver mulas cargando tecnología y libros es algo propio de un libro de García Marquez o Carpentier.

Esta iniciativa creativa y útil nació por la necesidad de poner la lectura al alcance de habitantes de zonas rurales de difícil acceso y qué mejor acceso de hacerlo a través de las Bibliomulas: bibliotecas en mula. El proyecto nació en las áreas rurales y montañosas de Trujillo en Venezuela, específicamente en la Universidad Valle de Momboy, una pequeña universidad que se enorgullece de las iniciativas comunitarias que han estado creando.
Bibliomulas

Estas Bibiliomulas llegan a estas zonas rurales con sus alforjas cargadas de libros que los niños esperan ansiosos para que los bibliomuleros les lean cuentos infantiles y clásicos de la literatura. “Nuestro principal objetivo es divulgar el placer por la lectura“, declaró a la BBC Cristina Viera, una de las líderes del proyecto. Además, son cibernéticas: también llevan laptops proyectores multimedia y un telefóno celular para conectarse a Internet.

 
En América Latina, lo maravilloso se encuentra en vuelta de cada esquina, en el desorden, en lo pintoresco de nuestras ciudades… en nuestra naturaleza… y también en nuestra historia
Alejo Carpentier

Otra iniciativa que están pensando implementar es la de instalar equipos inalámbricos debajo de las matas de plátanos para que los campesinos pueda conectarse a Internet. “Imagínese si la gente de los pueblos pobres del valle pudiera enviar correos electrónicos diciendo cuánto tomate o apio necesitan para la próxima semana”, dice Robert Rodríguez, coordinador de las Red de Escuelas Rurales Emprendedoras (RERE).

¿Por qué a nuestros políticos o empresarios no se les ocurren ideas e iniciativas de este tipo? ¿Por qué nuestros congresistas no dedican parte de los recursos de sus ONGs a desarrollar y apoyar proyectos de este tipo? ¿Y qué decir de nosotros y nosotras, los ciudadanos comunes y corrientes que, en muchos casos sólo nos vivimos quejando? ¿Qué aportamos? Qué esperanzador sería que nuestros burros empezaran a dejar de ser burros tan convencionales!

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