Publicado 11 enero 2010

¿Brindarán las tecnologías un escenario para ejercer una nueva clase de política en la República Dominicana?

Las próximas elecciones congresuales que serán celebradas en la República Dominicana a mitad de este año, se han convertido en el momento oportuno para la aparición de una nueva generación de jóvenes que aspiran a una vida política.

Ante nuevas caras, aunque algunas de ellas con apellidos ampliamente conocidos provenientes incluso de familias de tradición política en nuestro país, me surgen múltiples inquietudes: ¿Qué planes tendrán con nuestra nación? ¿Lograrán representar mis intereses como ciudadana, consumidora, mujer, joven,…? ¿Contarán con los valores morales para anteponer siempre los intereses del pueblo ante los propios? ¿Lograrán convencernos de que existe una juventud dominicana capaz de transformar e impactar de manera positiva el curso de la vida nacional? ¿Iniciarán con grandes bríos, pero terminarán siendo objeto y títeres de la maquinaria corrupta que caracteriza a nuestros partidos políticos?

Y todas estas preguntas porque creo, talvez a diferencia de una generación de políticos, ya adultos, algunos inmigrantes digitales (los que han optado por insertar las tecnologías en sus vidas como herramienta para su desarrollo personal y profesional), que la mayoría de estos jóvenes -por no decir todos- forman parte de una generación que ha tenido el acceso a ser digital, y por tanto hoy en día tienen en sus manos la oportunidad de ser los primeros en capitalizar el uso de las tecnologías a favor de nuestra nación. La gran interrogante es si lo harán.

Me encantaría soñar que estoy ante una nueva clase de conciudadanos políticos, con acceso y presencia en blogs, sitios webs, correo electrónico, mensajería, redes sociales, tecnología móvil y demás herramientas electrónicas, que piensan y emplean soluciones digitales para provocar cambios positivos en beneficio del país. El sólo imaginarme estas herramientas trabajando al servicio de un conjunto de valores e intereses comunes, me regala esperanzas de que podemos luchar por construir un mejor país, una mejor nación, una mejor patria.

Ahora, para que esto suceda, es decir que las tecnologías sirvan como plataforma de cambio deben darse dos condiciones, que son: contar por un lado con el surgimiento de un nuevo liderazgo político, compuesto por personas de valores incuestionables e indoblegables, genuinamente interesados en impulsar el desarrollo que la nación necesita, y por otro, una mayoría de ciudadanos enamorados de su patria, conscientes, críticos y sensibles ante los problemas que les afectan y dispuestos a luchar por sus derechos. Y es ésta, mi real preocupación. Es éste el gran problema y el verdadero reto que enfrentamos. Las tecnologías no serán más que un vehículo que nos facilitará acelerar la manera de comunicarnos, interactuar y defender lo que nos corresponde.

Esperemos que las vivencias del pasado año con respecto a la defensa del parque nacional Los Haitises, cuando miles de dominicanos lograron transformar el curso de decisiones políticas desacertadas, que felizmente terminaron en la anulación del permiso para construir una cementera en este espacio sensible del medioambiente nacional, sea sólo el primero de múltiples logros que como sociedad alcanzamos, al luchar unidos. Sin lugar a dudas, se sentó un precedente en la historia dominicana contemporánea en cuanto al potencial que tienen las herramientas virtuales cuando son empleadas para unir los intereses de un pueblo, convirtiéndose en un canal de capacidad inigualable para promover un mensaje y lograr una difusión que, a través de otros medios hubiese sido imposible, al menos no con la celeridad que se requería, y mucho menos con cero costo para el “ciudadano de a pie”.

Es por ello que estoy convencida que estamos en un momento histórico interesante, donde el gran ganador pudiera ser la nación dominicana, SI (y sólo si) logra converger 1) el surgimiento de un nuevo liderazgo político honesto, firme en valores y representativo de los intereses del pueblo; 2) la expresión tangible de ciudadanos proactivos y comprometidos que actúan y forman parte de la toma de decisiones de todos aquellos temas que les afectan como ciudadanos y sociedad; y 3) la oportunidad de emplear las tecnologías para sumar energías, soñar, compartir y consensuar la visión del país que queremos. Creo, ésta sería la fórmula perfecta para transformar nuestra realidad de nación. ¿Estamos listos? ¿Están sus ciudadanos lo suficiente comprometidos con su tierra como para luchar por ella? ¿Cuentan estas nuevas caras de la política con los valores que requieren impulsar una nueva República Dominicana? ¿Lograrán los políticos promover la inteligencia colectiva a través de las tecnologías?

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