Primer día IV Cumbre Comunicación Política: simplemente energizante

Hoy comenzó la IV Cumbre Mundial de Comunicación Política en Buenos Aires, Argentina, y ha sido muy gratificante ver la gran cantidad de personas interesadas e involucradas en el tema de comunicación gubernamental, institucional y política, y cómo cada vez continúa creciendo la audiencia que participa en este espacio de reflexión y análisis.

En esta edición, me tocó participar en el panel “Estrategia Digital y Militancia Política”, presentando el tema “Retos y resultados de la estrategia digital de la campaña presidencial de Danilo Medina 2012″. El solo hecho de compartir las experiencias y aprendizajes, que desde AdVentures hemos acumulado, con profesionales de la comunicación de todo el mundo es un gran honor y privilegio.

Sobre mi ponencia

Treinta minutos resultaron cortos para hablar de todo aquello que me apasiona, de lo que ocupa más de 10 horas en mi día a día: estrategia, procesos, resultados.

Mi presentación giró en torno a la gran misión que nos trazamos al asumir la dirección de la estrategia digital del hoy presidente de la República Danilo Medina: cómo crear una comunidad de ciudadanos y ciudadanas empoderados en torno a una oferta de gobierno coherente con las necesidades reales de la población.

¿Qué hicimos para construir una imagen sólida y fuerte del candidato en el entorno digital? ¿Cómo logramos conectar con un segmento del electorado que se percibía distante? ¿De qué forma comunicamos la propuesta de gobierno utilizando nuevos formatos? ¿Cómo empoderábamos de mensajes y movilizábamos a diversos sectores de la ciudadanía a través de herramientas digitales?

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Reflexiones sobre comunicación política en el entorno digital durante una campaña electoral (2/2)

En el post anterior planteaba que el incremento de usuarios conectados y la proliferación de los llamados “nuevos medios” o medios digitales, han redefinido la política e impactado directamente las campañas electorales. Los actores políticos que se niegan a aceptar esta realidad pierden puntos, influencia y pueden llegar hasta a perder elecciones.

Aunque es cierto que aún está pendiente demostrar la capacidad de convertir en votos directos las interacciones que sostienen los candidatos en las redes sociales, es incuestionable hoy en día que las conversaciones en internet son un reflejo de la simpatía y la aprobación que tienen en la población, y que sin ellas, es difícil ganar elecciones.

Entonces, ¿hacia donde debe apuntar la estrategia de comunicación digital del candidato? fue la pregunta que empecé a responder en el primer post de esta serie y que concluyo en este. Una vez definidos los elementos para construir una presencia sólida en el entorno digital, identificar cómo trabajar las fortalezas del candidato y establecer los mecanismos para articular una estructura flexible y funcional, ¿qué sigue?

1. Asumir el liderazgo del discurso.

Aunque suena obvio, no lo es. La experiencia de trabajar en campaña me enseñó que los candidatos políticos son las marcas que menos dueñas de su imagen son. Entre las estructuras partidarias, los grupos de apoyo político, ciudadan@s que se agrupan en movimientos y otros tantos que de manera individual participan en actividades proselitistas, la cantidad de personas que “proactivamente” desean aportar su granito de arena, es innumerable e incontrolable.

Por tanto, definir procesos que permitan estar al tanto del pulso local, nacional e internacional es indispensable para saber qué comunicar y cuándo. Como mencionábamos anteriormente: siendo la agenda política tan convulsa es vital establecer los mecanismos no solo para reaccionar, sino para distribuir información que interesa al equipo de campaña de forma rápida.

El peligro de pasar por alto este punto es que si la estructura de campaña no asume un rol activo, está disponible, distribuye contenidos de utilidad o no responde con la celeridad necesaria, literalmente habrá cientos de personas que asumirán el rol, gracias -precisamente- al poder y acceso que les da la tecnología. Y el riesgo no sólo está en los adversarios que no descansan, sino también en este mismo lado de la acera: simpatizantes que desean colaborar con “la causa”. Es por tanto tarea 1A eliminar este riesgo desde muy temprano en la campaña.

2. Identificar nichos claves (microtargeting) para segmentar la comunicación.

La homogeneidad no existe cuando se trata del electorado. Los diferentes grupos y subgrupos tienen expectativas distintas e interpretan la propuesta desde puntos de vistas variados. Cada quien y cada grupo tiene necesidades particulares y durante una campaña lo único que esperan es saber si sus intereses y sus necesidades quedarán cubiertos como parte del plan de trabajo del potencial funcionario.

Teniendo presente esta realidad, se deben aprovechar los medios digitales para accionar en dos direcciones: por un lado, identificando nichos en el entorno digital (quiénes los componen, qué hacen, donde están y cómo se configuran); y por otro, articular el discurso y la propuesta política para cada uno de ellos sin que se disuelvan los ejes centrales del programa gubernamental.

Y he aquí una de las grandes oportunidades que brinda internet: captar el más mínimo movimiento de los usuarios en línea, registrar y documentarlo todo. El éxito estará asegurado si al pensar en las plataformas que facilitarán las interacciones con los ciudadan@s, la captación de data forma parte integral de la misma, para luego usar en el diseño y distribución estratégico de mensajes personalizados según los intereses particulares.

3. Vincular el entorno online y offline.

Influir en la intención de voto es el objetivo principal de todas las acciones que emprende un candidato durante la campaña. La estrategia digital no es la excepción, y por lo tanto debe servir para movilizar a las personas. Es el vínculo online-offline la evidencia primaria de que emprender una campaña digital no es una moda sino una necesidad. ¿Cómo lograr que la gente se movilice? es la pregunta que debemos hacernos permanentemente.

Una vez más, los medios sociales e internet juegan un rol fundamental en varios sentidos: a) para aquellos que ya simpatizan por el candidato, sirve como fuente de referencia para empoderarles y convertirlos en multiplicadores; b) también para convocar y conectar simpatizantes a las actividades proselitistas; c) como plataforma para dar a conocer el perfil del candidato, su discurso, prioridades, mostrar coherencia de sus acciones y presentar su programa de gobierno, apelando a los indecisos; d) hacer partícipes de las actividades a quienes no pueden estar en ellas de forma presencial y de esta forma extender y perpetuar la experiencia.

4. Medir todo.

Las métricas no mienten y son una herramienta clave para tomar decisiones durante cada etapa de la campaña. La medición empieza por el establecimiento de un robusto sistema de alertas que permitan identificar conversaciones en medios de comunicación, blogs y redes sociales. El equipo digital debe ser el primero informado del más mínimo movimiento que se dé en este entorno.

Establecer un sistema de este nivel puede ser bastante complejo por la cantidad de variables que intervienen al monitorear: nombre completo o incompleto, apodos, user del candidato en las redes, variaciones del nombre, referencias indirectas, voceros oficiales y no oficiales, siglas de instituciones y partidos, y así un largo etcétera.

Adicional a esto, es vital medir el alcance de cada publicación, la cantidad y el contenido de las interacciones, a qué tipo de comunicación y temáticas reaccionan los públicos, las horas, el impacto de las acciones digitales en los medios tradicionales, y cualquier otro indicador que nos sirva para dimensionar qué está pasando en cada momento y como evolucionará.

Las herramientas y los métodos variarán, pero lo importante es que el sistema y los procesos que definamos respondan con gran rapidez y con el más alto nivel de detalle.

En fin. Vivida esta experiencia, puedo afirmar que diseñar y dirigir una estrategia de comunicación política es uno de los retos más interesantes que puede tener un profesional de nuestra área, dada la gran cantidad de información que se maneja, la rapidez con que se debe reaccionar, el complejo mapa de stakeholders a tomar en cuenta, el cuidado para la elaboración de cada mensaje, la selección de los medios suficientes para comunicarse con tod@s y al mismo tiempo, ser relevante. Indudablemente, un gran -pero sumamente gratificante- reto.

Reflexiones sobre comunicación política en el entorno digital durante una campaña electoral (1/2)

Las formas de comunicar avanzan, evolucionan y se reconfiguran cada cierto tiempo; las vamos asumiendo -unos con menor resistencia que otros -y la mayor parte de las veces, cuando hacemos un ejercicio consciente de su impacto en nuestra vida (personal, laboral, familiar, académica,…), es porque han cambiado por completo las reglas del juego.

Para quienes elegimos la comunicación como oficio es imprescindible asumir como condición irrenunciable que, en el mundo hiperconectado en el que vivimos (donde la velocidad de cambio es cada vez mayor), nunca debemos juzgar lo nuevo a partir de lo conocido. Asumir este principio es lo que nos permitirá abrazar los cambios rápidamente, de forma flexible y dejando fuera los prejuicios que nos puedan limitar, y por tanto, posibilita identificar tendencias, oler oportunidades y aprovecharlas.

El 26 de septiembre de 1960, con el primer debate político televisado en la historia, Nixon y Kennedy iniciaron un nuevo capítulo en el quehacer de la comunicación política. Así mismo la llegada de Internet, el incremento de usuarios conectados y la proliferación de los llamados “nuevos medios” o medios digitales, han redefinido la comunicación “persona-persona”, “cliente-marca-empresa” y “ciudadano-gobierno”. Y como parte de estos cambios de tendencia, los políticos (marcas en sí mismos) han tenido que redefinir el nivel de presencia, acercamiento, interacción y privacidad, debido al cada vez más alto nivel de acceso que exigen los ciudadanos  -hiper informados – durante las campañas electorales.

Aunque volveré sobre el tema en un próximo post, quiero señalar que la comunicación política durante la campaña electoral es muy diferente a la que debe hacerse antes o después de este período, más aún en el entorno digital. Esto no quiere decir, como afirman algunos, que la estrategia de comunicación de un político debe tener vigencia solo durante la campaña electoral, nada más lejos de la realidad. Un político será relevante en la medida en que sepa comunicar de la manera apropiada según sus objetivos, y éste es un trabajo de todos los días.

Volviendo al punto central: los meses se acercan y la campaña está por iniciar. ¿Hacia donde debe apuntar la estrategia de comunicación digital de un candidato?

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Reiniciando…

Desde hace varios, largos, meses he tenido la intención de retomar este blog. Como todo espacio digital, requiere de atención, tiempo, preparación y mucha pasión para ser consistente, mantenerlo vivo y convertirlo en un diálogo con aquellos en los que coincidimos en intereses.

Hoy me decido a apostar de nuevo a al mismo, una vez más, como mi espacio de reflexión profesional y aprovechando la coyuntura que en un par de semanas estaré presentando en la IV Cumbre de Comunicación Política en torno a ”Cómo diseñar una campaña online”. Allí estaré exponiendo sobre nuestra experiencia en la pasada contienda electoral, en la que participamos dirigiendo toda la estrategia digital del actual presidente de la República, Danilo Medina.

Quiero aprovechar este momento para volcar en blanco y negro algunos de los planteamientos que estaré compartiendo en dicho evento, en un intento de estructurar colectivamente mi presentación. A tod@s aquellos que se sientan motivados a darme sus impresiones, pues bienvenidas serán.

Presentación #PontePaTuPais en el Panel “Innovadores Globales”

Muy agradecida de poder representar a nuestro presidente electo Danilo Medina en el 1er. Foro de Crecimiento en El Caribe y presentar la plataforma virtual “Ponte pa’ tu país” como una experiencia innovadora, de referencia para Latinoamérica y El Caribe.

Gracias por la invitación al Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Caribeño de Desarrollo, y de manera especial a Rolande Pryce, Hannah Kim y Davide Zucchini por el tratamiento tan especial recibido.

Una campaña “social” que carece de lo social

(Publicado originalmente en el blog de Adventures Digital Agency)

Recientemente el Ministerio de Turismo (Mitur) de República Dominicana lanzó en los Estados Unidos una campaña publicitaria para apoyar el concepto “Lo tiene todo” con el cual se ha venido promocionando nuestro destino desde hace unos años.

La ejecución se apoyó en el gran éxito que han tenido redes sociales como Twitter, Facebook y Foursquare. Este “boom” de “ser social”, según se lee en la nota que publica ImagenesDominicanas.com pretende viralizar en la red la idea de abandonar las redes sociales por un momento para compartir y descubrir “a la manera antigua” los encantos y las bellezas de nuestro país.


Como vemos, la campaña se apoya en tuitear / actualizar / hacer checkin y toda la serie de códigos linguísticos de social media como parte de la propuesta, y se entiende fácilmente que el mensaje final es “desconectar de lo virtual” para concentrarse en “vivir lo real”.
Sin embargo, parece un poco contradictorio que una inversión que se apoya 100% en lo “social” como elemento de enganche, deje fuera el factor principal sobre el cual está haciendo énfasis.

Al echar un vistazo a la web GoDominicanRepublic.com es fácil percatarse que lo “social” finaliza justo a los 33 segundos de las dos versiones del spot televisivo. Las únicas implementaciones que motivan la conversación son “invitaciones” a seguir a la cuenta en Twitter o dar “Like” a la página de Facebook. Y ni en esta última, ni en la web, ni a nivel móvil se cuenta con un mecanismo (como una aplicación) que permita socializar la experiencia turística en el país con sus contactos.

Una campaña que presente a través de los medios tradicionales un destino turístico determinado como el mejor lugar para generar contenido en social media, no debe quedarse sin las herramientas que le faciliten al usuario hacer esto, pues dejan en el aire una inmensa cantidad de conversaciones que podrían aprovecharse muchísimo mejor.

Existe todo un “antes” y “después” en la venta de lo que es el destino turístico, que pudiese encontrar perfectamente en las redes sociales, el espacio perfecto para capitalizar y extender esa experiencia que se quiere vender desde Mitur. Aquí es donde vienen las preguntas: ¿cómo comparto mi grandiosa experiencia en este paraíso del Caribe con otros turistas? ¿Cómo convertimos a los visitantes en los principales promotores de la República Dominicana? ¿cómo conectamos a potenciales turistas con aquellos que han vivido la experiencia?

La respuesta a todas estas preguntas se encuentra en la integración de contextos que permitan conectar lo offline con lo online, y viceversa.