En las últimas semanas ha surgido de manera informal, el movimiento #NoSpamRD que busca crear conciencia y promover la eliminación del envío de mensajes de correo electrónico de manera no-solicitada o spam. Se ha creado un hashtag o etiqueta (#nospamrd), con el que se han estado marcando todos los tweets sobre este tema y adicionalmente se ha ido documentando en un archivo Excel en línea, las empresas que realizan este tipo de molestas actividades: tanto aquellas que ofrecen irresponsablemente el servicio de envío, como aquellas organizaciones que recurren a los mismos de forma desesperada con la esperanza de captar nuevos clientes.
Es importante apoyar este tipo de acciones porque promueve que la comunidad virtual establezca su postura frente aquellos temas que son sensibles y les afectan. Sin embargo creo que el alcance de una iniciativa de este tipo debe ir mucho más allá, y debe procurar crear esta conciencia no sólo a nivel empresarial, sino también a nivel de cada individuo que tiene una cuenta de correo electrónico. Efectivamente, se trata de una tarea titánica, pero si lo abordamos desde este punto de vista, creo que los resultados tendrían un mayor impacto. ¿Por qué? Dos razones fundamentales.
La culpa es nuestra
En primer lugar, la mala práctica del spam comienza con cada persona que al enviar un correo electrónico coloca múltiples direcciones en la casilla “To:” o “Para:” (sumamente frecuente en el reenvío de las típicas presentaciones con poemas, mensajes con noticias, cadenas de auto-ayuda, o hasta en los mensajes de felicitación de navidad que le mandas a todos tus amigos y relacionados). ¡ERROR! Estás incentivando que a toda tu base de contactos, le lleguen correos con publicidad no-solicitada. ¿Que no era tu intención? Te creemos, pero al final de cuentas es lo que estás haciendo. ¿Y cómo sucede esto? ¡Fácil! Al hacer públicas todas las direcciones de tus contactos (es decir, están todas en el campo “To:” o “Para:” de tu email), estos listados eventualmente llegan a manos de individuos que irresponsablemente recolectan direcciones electrónicas, para luego jactarse de tener “dos millones de emails” y venderlas -sin autorización- a todo aquel interesado en hacer publicidad.
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