El pasado mes de noviembre, Resources for Open Community Knowledge (R.O.C.K.) realizó una consulta entre sus miembros para definir cuál era el blog del año, recolectando la opinión libre de los participantes en el estudio. A partir de este ejercicio, ha surgido la inquietud en la comunidad bloguera de realizar un reconocimiento – de blogger a blogger, entre bloggers, que sea representativa del sentir de este colectivo.
De manera particular, sería partidaria de hacer una consulta con una metodología menos de “opinión libre” (evitando la nominación libre del participante en la encuesta, del blog que está en el “top of mind” de X categoría), y que exista una lista de blogs preseleccionados que cumplan con determinados objetivos. En otras palabras, implementar una metodología lo más objetiva posible. Esto porque, cómo consulta espontánea, la información recolectada está bien, pero si queremos que un esfuerzo de este tipo tenga validez y sobretodo, credibilidad, debe contar con una metodología mucho más estructurada.

Si hubo algo que quedó más claro aún – y creo que a esta altura del juego para nadie es secreto – es que definitivamente los medios de comunicación pertenecen a grupos económicos privados, y por tanto responden a una agenda particular, de interés capitalista. El esquema es claro: sin publicidad, no hay ingresos, y es por ello que – en palabras de Margarita Cordero – 
Esta realidad fue palpable en las mismas respuestas de los editores presentes mientras fijaban posición en los escenarios de debate, y para mí, las respuestas ofrecidas fueron las políticamente correctas. Esas que responden a unos valores de verdad, compromiso con la sociedad e integridad con los que queremos soñar, pero que sabemos que en la práctica – al momento de tomar decisiones de lunes a lunes – no necesariamente se corresponden. Igual, para ser justos, no podemos obviar el hecho que – aunque los planteamientos dados se correspondan genuinamente a los valores de ellos como individuos – estaban presentes allí en su rol de editores de un medio de comunicación, empresas que pertenecen a ese sector privado intocable, y por tanto -como en cualquier otra- sujetos a ser “separados de sus filas” en caso que los intereses personales y los de la empresa no coincidan.


